El 26 de julio de 2021 la selección española de baloncesto estrenó su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio con una victoria clara ante Japón, 88-77. Era el partido que muchos estábamos esperando: el debut con la camiseta roja en la cita olímpica, un año después de lo previsto por la pandemia.
Scariolo sacó un quinteto de garantías y España controló el encuentro desde el primer cuarto. Los anfitriones intentaron plantar cara con su juego rápido y algún acierto desde el perímetro, pero la experiencia y el talento de nuestra selección se impusieron. Ricky Rubio y los Gasol marcaron las diferencias cuando hacía falta, y el banquillo aportó lo suyo para cerrar el marcador.
Lo importante en un debut no es solo sumar la victoria, sino salir del partido sin lesiones y con las ideas claras. En ese sentido, el estreno fue positivo. Quedaban por delante Argentina y Eslovenia en el grupo, y todo el mundo sabía que Luka Doncic iba a ser el gran obstáculo para cerrar la primera fase en lo alto. Pero eso sería unos días después.
Aquella noche del 26 de julio, lo que quedó claro es que España había llegado a Tokio para competir. El bronce de Río 2016 estaba en el recuerdo y el equipo quería volver a pelear por las medallas. Este triunfo ante Japón era solo el primer paso.
