Se cierran hoy los Juegos Olímpicos de Tokio y toca hacer balance de lo que ha dado de sí la selección española de baloncesto. No hay medalla esta vez, pero tampoco nos vamos con la sensación de haber dejado nada en el tintero.
El martes 3 de agosto nos despedimos en cuartos de final ante Estados Unidos (81-95). Llegamos al descanso empatados, habíamos llegado a ponernos diez arriba en el segundo cuarto, pero en la segunda mitad el talento y el físico americano nos pasaron factura. Kevin Durant firmó 29 puntos; por nuestra parte, Ricky Rubio se despidió con 38, récord histórico de un español ante USA en unos Juegos. Sergio Rodríguez y Willy Hernangómez también estuvieron a la altura. Lo que duele no es el resultado, sino saber que era la última vez que veíamos a Pau y Marc Gasol con la camiseta roja.
Esta selección llevaba tres Juegos seguidos subiendo al podio: plata en Pekín 2008 y Londres 2012, bronce en Río 2016. En Tokio el ciclo se cierra. No es fracaso: es el fin de una generación que ha llevado el baloncesto español a lo más alto. Scariolo y los suyos han dejado todo sobre la pista.
Tokio 2021 queda atrás. Gracias a los que se van y ánimo a los que vienen. París 2024 ya está en el horizonte.
