España necesitaba reaccionar después del tropiezo ante Australia en el debut. Lo ha hecho esta tarde en Lille ante Grecia: 84-77 en un partido que tuvo de todo —ventaja abultada al descanso, remontada griega, empate a siete minutos del final y un cierre de partido de los nuestros que devuelve la fe al grupo. Con esta victoria seguimos vivos en el Grupo A y dejamos a Grecia al borde de la eliminación. El viernes nos jugamos el pase a cuartos ante Canadá.
El partido arrancó con España enchufada desde el triple. Llevábamos en el cuerpo la derrota del sábado y se notó en la actitud: defensa activa, balón que circula y tiros que entran. En los dos primeros cuartos encestamos once de diecisiete triples. Once de diecisiete. Esas cifras no se ven todos los días y permitieron llegar al descanso con 49-35 en el marcador. Catorce puntos de ventaja ante un equipo en el que juega Giannis Antetokounmpo no son poca cosa. Grecia no encontraba respuesta a nuestro juego exterior y nosotros aprovechábamos cada hueco.
Santi Aldama fue desde el principio el hombre clave en la pintura y en el rebote. El pívot canario se midió sin complejos con Giannis y acabó el partido con 19 puntos y 12 rebotes. No es solo la estadística: fue el referente cuando Grecia apretó y cuando hicieron falta canastas en los minutos finales. En el otro lado, Antetokounmpo terminó con 27 puntos y 11 rebotes, pero España supo contener sus arranques en los momentos decisivos.
El tercer cuarto fue de reacción griega. Bajaron más agresivos en defensa, nos quitaron ritmo y acortaron distancias. Al inicio del último periodo la ventaja se había reducido a seis puntos y la cosa se puso seria. Grecia siguió empujando y llegó a empatar el partido a 71 con poco más de siete minutos por jugar. En esas situaciones se ve el carácter de un equipo. Podíamos haber nos venido abajo; en cambio, respondimos con un parcial de 8-0 en el que Aldama volvió a ser decisivo. Recuperamos el control del marcador y ya no lo soltamos.
Sergio Llull y Rudy Fernández aportaron experiencia y puntos en los momentos de mayor presión. Llull anotó 13 puntos y Rudy 10, varios de ellos en triples que cortaron las esperanzas griegas cuando más se acercaban. Es lo que tiene contar con jugadores que han vivido finales y partidos clave: no se esconden cuando el partido se pone feo.
En los últimos minutos Grecia intentó el triple de la desesperación con Giannis; no entró. Nosotros cerramos desde la línea de personal y el 84-77 refleja una victoria trabajada y muy importante para la moral y para la clasificación. Grecia queda con dos derrotas y prácticamente fuera; nosotros sumamos una victoria y mantenemos opciones de pasar a cuartos.
El Grupo A sigue abierto. Canadá, Australia y nosotros peleamos por los puestos que dan acceso a eliminatorias. El próximo partido, el viernes ante Canadá, será otro final. Si ganamos, dependemos de otros resultados pero nos colocamos en una posición mucho más cómoda. Si perdemos, la cosa se complica. Lo que está claro es que esta tarde hemos demostrado que podemos competir con cualquiera cuando jugamos con la intensidad y el acierto del primer tiempo y cuando respondemos con cabeza en los momentos difíciles.
Scariolo ha sabido rotar y dar minutos a quienes tenían que tenerlos. La plantilla tiene profundidad y hoy se ha notado. No podemos bajar el nivel ni un partido ni un cuarto. París 2024 sigue adelante y esta victoria ante Grecia es el mejor aviso para el resto del torneo.
Desde el banquillo se ha visto claro: cuando hemos movido bien el balón y hemos encontrado al hombre libre, los triples han entrado. Cuando hemos dejado de hacerlo, Grecia ha podido defendernos y recortar. La lección para el viernes es mantener la concentración durante los cuarenta minutos. Canadá tiene talento y físico; no nos podemos permitir bajones como el del tercer cuarto de hoy.
Para los aficionados que llevamos años siguiendo a la selección, ver a Aldama asumir el peso del juego ante un rival como Giannis da esperanzas. La generación que viene está llegando y hoy Santi ha demostrado que puede ser el referente interior que necesitamos en los próximos años. Rudy y Llull no van a estar siempre; hace falta que los que vienen detrás den este tipo de pasos al frente. Hoy el balance entre veteranía y juventud ha funcionado.
Grecia se va del partido con la amargura de haber estado a un triple de dar la vuelta al partido y de haber dejado escapar una oportunidad de oro. Para nosotros, la noche de Lille deja un sabor mucho más dulce: hemos respondido después de un mal debut y seguimos con vida en los Juegos. El viernes toca otro partido decisivo. A por Canadá.
